PREGUNTAS AL AZAR
Creo que es muy difícil responder acertadamente a la curiosidad sobre los rasgos de la actual clase política argentina. Como toda clase, está integrada por numerosas personas. Lo cual hace muy difícil una generalización. A no ser que uno opte por hacerse algunas preguntas al azar, para aproximarse a una imagen más que a una certeza. Por ejemplo: ¿Cuáles son los fundamentos ideológicos que guían su acción? Dicho de otra manera, quiénes son los políticos que, como Atahualpa, dirían "de un sueño lejano y bello… soy peregrino"? En tal caso, ¿cuál sería ese sueño? Asimismo, ¿cuál sería el rango que esta clase ocupa en la sociedad según su prestigio? Además, ¿son fieles a sus principios e ideas políticas o saltan las vallas como en carrera de obstáculos? Más precisamente nuestro gobernador, por ejemplo, que fue radical y luego ministro del desastre de Miranda y ahora kirchnerista, ¿es un prototipo o un ejemplo aislado? Esta migración borocotiana, ¿expresa firmeza de principios o esconde algún secreto profundo que no llegamos a interpretar? ¿Hasta qué punto la codicia o tal vez la angurria son totalmente ajenas a sus acciones? ¿La gran mayoría concita el respeto de los ciudadanos? ¿O sólo muy pocos? ¿Tienen un proyecto o viven el día a día? ¿Son demócratas o usan la democracia? Muchas de las respuestas a estas y otras preguntas van poco a poco explicando mi imagen y el hartazgo ad nauseam que siento por esta clase. Pero, ¿otra vez, que se vayan todos? ¿Estoy solo en esta imagen o alguien más la comparte? El Bepe Grillo en Italia, los piratas en Alemania, los indignados españoles, Del Sel en Santa Fe, los okupa de Wall Street, ¿no expresan la profunda crisis de los partidos políticos en buena parte del mundo? ¿No habría que hacérselo saber para que miren más allá de sus ombligos? ¿O ya lo saben y poco o nada importa? Para colmo de males, cada vez sospecho más que esta clase política es reflejo más o menos fiel de la sociedad argentina.
Alfredo Bolsi
alfredo.bolsi@gmail.com
EL LUNFARDO
Muy interesante el aporte que hizo el lector Julio Carabelli (16/5). A raíz de sus conceptos, me llamó desde Concepción una simpática bisabuela que dijo llamarse Lila -puntillosa seguidora de esta sección- para preguntarme qué era el cocoliche. Me contó, además, que conoció a un señor al que le pusieron ese apodo. Le informé que así se denominó a la mescolanza que hacían los inmigrantes italianos (de las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX) de su lengua de origen con el castellano, al intentar comunicarse en nuestro idioma. Que el texto más antiguo publicado es de Estanislao del Campo, en 1862. Que fue usado literariamente con fines humorísticos y figura en una estrofa del Martín Fierro. También le comenté que "Cocoliche" se les decía a los italianos, por lo cual seguramente sería de esa nacionalidad el señor que conoció. Ya que Carabelli trae a colación el canero (o tumbero), la jerga carcelaria, quería compartir esta curiosidad. A fines del siglo pasado, un grupo de detenidos en el penal de Villa Devoto -estudiantes en el Centro Universitario de Devoto- hicieron un inventario de ochocientas voces y expresiones utilizadas en ese recinto penitenciario. Y como Carabelli habla de la comparación lunfardiana que hace Celedonio Flores de los animales con el ser humano, doy dos ejemplos del canero. "Mulo" designa al preso que se presta pasivamente a mantener relaciones sexuales. Y "guanaco" es el delator. Para terminar: no coincido con el lector en eso de que "Discépolo no aplica el lunfardo". Hay que escuchar con atención "Yira Yira", "Chorra", "Cambalache", "¿Qué sapa, señor?", "Victoria" (al comienzo nomás), "Fangal", para detectar las palabras lunfardas.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
San Miguel de Tucumán
BIBLIOTECA ALBERDI
¿El futuro nos será predicho a través de los libros, en las bibliotecas o también estas desaparecerán? Tal lo que está ocurriendo en los últimos veinte o más años en La Biblioteca Alberdi, donde las alimañas parecen haberse abocado a la desaparición de libros y documentación muy valiosa, según comentarios. ¿Puede la Universidad Nacional de Tucumán ignorar la situación irregular en que se desenvuelve dicha institución? Un bien público que no ha sido respetado ni en su estructura física ni intelectual ni en el brillo que otrora le dieron sus fulgurantes directores, como Juan B. Terán, Wellington de la Rosa, Rufino Cossio y tantos otros. Benemérito foco de lumbre convertido primero en bodegón; luego, sede gremial de un ramo que en nada contribuyó a recuperar el lustre de tan magno establecimiento; más tarde fue feria textil para volver al bodegón. Me pregunto: ¿Y luego qué? Puede ser factible que un fiscal en lo Penal proceda de oficio a iniciar una profunda investigación que esclarezca la verdadera situación que aflige a gran parte de la ciudadanía; se debería impulsar una auditoría general.
Ángel María Ibarra
Pasaje Vicente Gallo 261
San Miguel de Tucumán
SIN TELÉFONO
Desde el 25 de abril tengo asentado el reclamo en Telecom porque la línea telefónica del domicilio particular se quedó sin tono. ¿La única solución que queda a este atropello es iniciar un expediente en la Dirección de Comercio Interior? ¿Será posible que estas multinacionales den soluciones a sus clientes, que encima tienen los pagos al día? ¿O es sólo una utopía?
María Emilia Ocaranza Zavalía
María Emilia